Introducción

Las artes y la literatura tienen una función pedagógica poderosa. No con esto se quiere decir que sea su función vital (si es que se puede afirmar que le atañe “naturalmente” una función). Pero, el uso del cine, la plástica, el teatro y la literatura en el aula puede ayudar a configurar una pedagogía crítica para abordar temáticas y reflexionar sobre problemas asociados a los contextos históricos, la libertad, la justicia social y las luchas de resistencia. Bajo esta premisa trataré de presentar, primero, cómo un proyecto editorial universitario para la promoción de la lectura permite una formación crítica sobre muchos asuntos sociales y humanos. En una segunda parte, se hace una aproximación a la noción de “imaginación literaria” de Nussbaum (2012) y de cómo podemos servirnos de la literatura para la reflexión profunda en el aula y formar subjetividades más comprometidas con el bien común.  

 

1.Colección Semilla: leer por goce

Un proyecto editorial que busca promover la lectura por goce. De eso se trata la Colección Semilla UTB. Un proyecto que lleva editados 7 libros de clásicos de la literatura universal y próximos al lanzamiento de la 8va semilla. Por medio de la literatura nos hemos permitido recorrer distintos lugares del mundo, conectar con las realidades y complejidades de distintas experiencias humanas vitales. También hemos podido aproximarnos a distintas representaciones que dan cuenta de dinámicas sociales complejas. De algún modo, la literatura logra hacer memoria de unas problemáticas humanas y sociales, a la vez que permite un acercamiento a ellas para su análisis y reflexión.

En los ejercicios de promoción de lectura se han realizado: Lecturas en voz alta; cine-foros, conversatorios con invitados conocedores; recitales; talleres de escritura creativa y actividades en el aula. Estas actividades nos han reafirmado que en ocasiones la literatura puede ser más efectiva a la hora de brindar capacidades críticas y de reflexión que lo que se logra con un libro canónico de filosofía o de historia. Lo anterior, no quiere decir que estos últimos sean despreciables, ni más faltaba, pero la literatura logra representar realidades sociales y contextos con una estética tal que trasciende la imaginación común, de los que no somos expertos ni críticos literarios, para confrontarnos con nuestra humanidad propia y ajena.

 

Colección Semilla, Universidad Tecnológica de Bolívar. Cartagena, Colombia. Tomada de @humanidadesutb.

 

Así, desde el 2014 iniciamos un viaje que nos ha llevado por muchas historias, personajes y lugares. Iniciamos por Francia con la novela Bola de Sebo de Guy de Maupassant (2014), una historia que nos abrió el camino para aprender a conversar en comunidad y nos puso a reflexionar sobre lo frágil de las relaciones humanas y sobre la moralidad en nuestras acciones. De Europa, decidimos viajar a Norteamérica donde los Cuentos de misterio y horror de Edgar Alan Poe (2015) nos llevaron a disertaciones conjuntas sobre el amor, la muerte y el misterio. Nuestro tercer viaje fue propiciado por algunas de las narraciones de Scheherazade al rey Shahriar. Una antología de Las Mil y una Noches (2016) única, con quizá, algunas de las historias menos conocidas para muchos de nosotros. Estas historias lograron llevarnos a reflexiones profundas sobre representaciones de la mujer, la sexualidad e incluso la violencia de género.

 La semilla cuatro nos llevó al Edén. Mark Twain dio vida de forma satírica y muy divertida a los Diarios de Adán y Eva (2017); nuestro campus se llenó de manzanas, performances, talleres de escritura creativa, exposiciones fotográficas y de conversaciones alrededor de los roles de género y los estereotipos.

Estando en la literatura estadounidense, decidimos viajar al sur de nuestro continente. Era necesario. Llegamos a la selva agreste a historias duras y estremecedoras con una selección de cuentos del gran escritor uruguayo Horacio Quiroga: Para tus noches de insomnio (2019). Ese asomo a Latinoamérica nos trajo a este punto: a viajar por América Latina.  Decidimos hacer una selección inédita de cuentos cortos latinoamericanos que narran, en parte, las vivencias y las costumbres de los pueblos latinoamericanos del S. XIX e inicios del XX. Esta selección que titulamos Abya Yala: cuentos latinoamericanos (2020) trajo consigo un viaje que roba risas, siembra dudas, quita el aliento, y nos pone a pensar sobre nuestra historia, nuestros pueblos, sus dinámicas y anhelos.

La edición siete fue una de una belleza particular. Fue el primer el libro de poesía de la colección. Se trató de la reedición del poemario En el traspatio del cielo (2022) del escritor bolivarense y Premio Nacional de Poesía, Rómulo Bustos Aguirre. Un poemario que evoca la infancia del Caribe: lleno de la tierra del patio, de dulce de tamarindo, de lluvia, de hojas de matarratón, de fraternidad. La semilla ocho ya está germinando y promete llenar la universidad de la riqueza cósmica de una pluma inigualable.

 

 

2.El papel pedagógico de la literatura para la formación en el aula

De las experiencias gratificantes con la Colección Semilla ha sido poder servirnos (como docentes y estudiantes) de la literatura para poner sobre la mesa temáticas complejas de nuestra realidad social y humana. Y con ella, suscitar reflexiones profundas y críticas sobre nosotros mismos. Esto muestra la fuerza que tienen las artes y la literatura para formar capacidades valiosas para la vida democrática. En nuestra tarea de formar ciudadanos/as comprometidos/as con la libertad y la justicia social se requiere una pedagogía que permita el desarrollo de ciertas habilidades necesarias para tales fines: pensamiento reflexivo y crítico, habilidades argumentativas, comprensión histórica e intercultural, actitud empática, compasiva y solidaria. Además, el cultivo de una imaginación tal que podamos pensarnos no solo desde nosotros sino con los otros y desde los otros. A esta última habilidad es a lo que Martha Nussbaum (2005) llama imaginación narrativa. Para la autora la imaginación narrativa es aquella capacidad que podemos desarrollar con la lectura de libros cuyas historias nos convoquen a comprender las circunstancias y penurias de los otros. Y con ello contemplar la posibilidad de que lo que les sucede a los personajes, nos puede suceder a nosotros. Esta autocomprensión de la propia fragilidad y vulnerabilidad puede conducirnos a fortalecer nuestros sentimientos morales como la compasión y la empatía, y hacernos más propensos a la solidaridad.

Poder acercarnos por medio de la literatura y del arte como el cine, la fotografía y el documental, nos aporta desde una estética fina y humana el telón para discutir y reflexionar en el aula. Más allá de si se trata de una clase de artes, se trata de hacer que la literatura y el arte se filtre en distintas áreas: historia, filosofía, geografía, la administración, la economía y demás.

 

3.El arte, las humanidades y el florecimiento humano

Ahora bien, todas estas habilidades o capacidades que debemos cultivar para la vida democrática encuentran en el estudio de las humanidades y las artes el abono para su florecimiento. Así, una educación humanística proporciona las herramientas pedagógicas para permitir el florecimiento humano.

Para Richard Rorty (1991), los libros, en especial las novelas, nos ayudan a advertir los efectos que las prácticas y las instituciones sociales tienen sobre las vidas de los demás, pues nos muestran cómo prácticas que consideramos naturales nos hacen crueles. Es así como para Rorty los libros nos ayudan a evaluar nuestras prácticas y a ser menos crueles.

El papel de la imaginación narrativa supone una puesta en práctica de metodologías pedagógicas que fomenten las lecturas de novelas con una narrativa tal capaz de brindar historias que evidencien situaciones éticas y sociales en las que podamos apreciar circunstancias y vivencias cotidianas que experimentan distintas personas bajo condiciones sociales y políticas diversas a las nuestras. Por tanto, para estos autores la literatura resulta ser un vehículo para la estimulación de sentimientos y emociones que nos hagan autocomprendernos como parte de una humanidad que adolece de injusticias y relaciones humanas frágiles.

A la luz de tales posibilidades podemos hacer exigibles mínimos de justicia social para todos en cuanto seamos capaces de ver ahí donde se vulneran los derechos y se socava la dignidad y la libertad humana. Esto, podría llevarnos a edificar mejores instituciones sociales y políticas públicas. Mejores porque podremos identificar el sufrimiento humano y trabajar para erradicarlo.

 

Se trata, entonces, no solo de una apuesta por robustecer el juicio moral frente a situaciones de injusticia y de crueldad; sino a que ese juicio moral nos conduzca a exigencias de una vida común, en lo sociopolítico, en que las dinámicas de nuestras relaciones humanas atravesadas por lo económico y lo político dignifiquen nuestra existencia. En nuestra historia Latinoamericana esta conexión moral y política ha estado presente por décadas en las luchas de resistencia y de exigencias de justicia social para todos aquellos que, históricamente, han sido atropellados en su dignidad. Así, la literatura y el arte pueden darnos herramientas pedagógicas que nos permitan formar más ciudadanos /as comprometidos con los valores de la democracia, la justicia y la libertad. Esto gracias a que en el arte y la literatura también reposa parte de nuestra memoria colectiva y de resistencias.

 

 

Conclusión

La Colección Semilla es un proyecto editorial único en Cartagena. Un proyecto que se propone edificar una comunidad de lectores capaces de leer por goce y de desarrollar habilidades para el encuentro, la conversación, la reflexión, la crítica y la argumentación fina que se requiere, además, para la vida pública. Para pensarnos en comunidad, para imaginar mundos posibles. Hoy la Colección Semilla ya no es solo de la UTB, está disponible para sumarse a la biblioteca personal de más lectores y ser el origen de muchas otras cosas.

 

Bibliografía

Colección Semilla UTB: https://repositorio.utb.edu.co/handle/20.500.12585/9338

Nussbaum, M. (2005). El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la educación liberal. Barcelona: Paidós.

Rorty, R. (1991). Contingencia, ironía y solidaridad. Barcelona: Ediciones Paidós.

 

 

Ingrid Silva Arroyo. Magíster en Métodos de Investigación Social de la UTB; especialista en Memorias colectivas y Derechos Humanos de CLACSO; filósofa de la Universidad de Cartagena. Docente y coordinadora del área de Humanidades de la Universidad Tecnológica de Bolívar. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La celebración del Día del Profesor es un momento significativo que nos invita a reflexionar sobre la invaluable labor de aquellos que dedican sus vidas a la educación. Los profesores son los arquitectos del conocimiento, los guías que moldean no solo mentes, sino también corazones y valores en las generaciones futuras. Este día especial nos brinda la oportunidad de reconocer el impacto transformador que los educadores tienen en la sociedad. Son sembradores de semillas de sabiduría, inspiración y cambio. Su influencia trasciende las aulas, llegando a todos los rincones del mundo a través de las vidas que tocan.

Al celebrar el Día del Profesor, no sólo honramos a aquellos que eligen la noble tarea de enseñar, sino que también recordamos la importancia de invertir en la educación como pilar fundamental para el progreso de una nación. Los profesores no solo transmiten conocimientos académicos, sino que también modelan el carácter, fomentan la creatividad, y cultivan el pensamiento crítico y la empatía en sus alumnos. En un mundo en constante cambio y desafíos, los profesores son faros de luz que guían a las nuevas generaciones a  través de la oscuridad del desconocimiento hacia la claridad del entendimiento. Su labor va más allá de la mera transmisión de información; implica sembrar la semilla del aprendizaje continuo y el amor por el conocimiento.

Por lo tanto, la celebración del Día del Profesor no es solo un acto de gratitud, sino también un recordatorio de la necesidad de valorar, apoyar y empoderar a quienes tienen la misión sagrada de educar. En su honor, debemos comprometernos a construir un mundo donde la educación sea accesible, valorada y celebrada como el puente hacia un futuro mejor para todos. Celebrar el 15 de mayo como el Día del Profesor es una ocasión que va más allá de una simple conmemoración. El reconocimiento a la labor docente es establecer que los profesores son los arquitectos del futuro, a través de su dedicación y esfuerzo, moldean las mentes de las generaciones venideras, inculcando conocimientos, valores y habilidades que serán esenciales para el desarrollo personal y profesional de sus estudiantes. Celebrar su día es una manera de agradecerles por su compromiso constante y su pasión por la enseñanza.

Esto implica que es un deber resaltar el impacto social puesto que la educación es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad. Un buen sistema educativo contribuye al desarrollo económico, social y cultural de una nación. Los profesores son la columna vertebral de este sistema. Al celebrar el día del profesor, se reconoce su impacto positivo en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, donde el conocimiento se convierte en una herramienta para el progreso. Los maestros enseñan a los estudiantes a cuestionar, investigar y reflexionar sobre diversos temas, lo cual es crucial para la formación de ciudadanos informados y capaces de tomar decisiones fundamentadas. Este pensamiento crítico es la base de una democracia saludable, donde los ciudadanos pueden participar activamente en el debate público y tomar decisiones que afectan a su comunidad y su país.

Adicionalmente, la motivación y apoyo que se requiere para esta labor fundamenta que la enseñanza es una profesión que a menudo no recibe el reconocimiento adecuado. Celebrar el Día del Profesor es una forma de motivar a los docentes, mostrando que su trabajo es valorado y respetado. Este reconocimiento puede ser una fuente de inspiración para que continúen desempeñando su labor con entusiasmo y dedicación, sabiendo que su esfuerzo no pasa desapercibido. Por eso, es necesario seguir generando concienciación sobre los desafíos presentes y futuros, puesto que este día también sirve para reflexionar sobre los retos que enfrentan los profesores. La falta de recursos, las condiciones laborales difíciles y las expectativas crecientes son solo algunos de los problemas que muchos docentes enfrentan diariamente. Al celebrar su día, se pone en el foco la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo y apoyar a los profesores para que puedan realizar su labor de manera efectiva.

La labor docente genera inspiración para futuras generaciones, es por esto que celebrar a los profesores en su día, también inspira a las futuras generaciones a considerar la docencia como una profesión valiosa y honorable. Ver a los docentes ser reconocidos por su arduo trabajo y dedicación puede motivar a los jóvenes a seguir sus pasos, asegurando así la continuidad de una educación de calidad. Establecer que celebrar el Día del Profesor el 15 de mayo es esencial porque nos permite reconocer y valorar la inmensa contribución de los docentes a la sociedad. Es una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan, y destacar la importancia de la educación en el desarrollo de una sociedad más justa y próspera. Al hacerlo, no solo rendimos homenaje a los profesores de hoy, sino que también sembramos las semillas para una educación mejor y más valorada en el futuro.

 

Enrique Arias Castaño

Universidad Tecnológica de Pereira

 

 

Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan la posición de la Asociación Colombiana de Facultades de Humanidades y Ciencias Sociales, ni de su Consejo Directivo.

Resumen 

La investigación reflexiona sobre el pasado y presente del conflicto en la memoria de las comunidades campesinas e indígenas del sur del Tolima, y en torno al papel que cumple la comunicación en los procesos de fortalecimiento social y la superación de la guerra. La investigación abordó la siguiente pregunta:  ¿Cómo mejorar los tejidos de comunicación rotos por la guerra en una comunidad que transformó sus prácticas culturales y tiene problemas para transmitir la memoria y convivir en un territorio que aún no sana las cicatrices de la guerra?

Investigar la memoria para fortalecer la comunicación  

Según Erich Hallbawchs, Jan y Aleyda Assman, Wulf Kansteiner o Pierre Nohra, debemos analizar conceptos como memoria social, memoria colectiva, memoria cultural, memoria comunicativa o lugares de la memoria. Estos conceptos permiten pensar el papel de la comunicación como un asunto más denso que el de transmisión de información a través de medios, que se vuelve un componente fundamental en la transmisión de la memoria.

Maurice Hallbawchs plantea que la memoria es un proceso social y compartido que se diferencia de la historia. En ese proceso social se adelanta la reconstrucción del pasado experimentado por un determinado grupo, comunidad o sociedad. En tal sentido, la idea de una memoria histórica sería casi una contradicción, en la medida en que la memoria es particular y profundamente apropiada, la historia es general y significativa sólo para los grupos de interés para quienes resulta necesaria, importante o funcional. Así, la historia clasifica y divide los hechos en periodos, tratando de esquematizar el pasado; por tanto, se sitúa fuera de los grupos y por encima de ellos. Este autor aporta el concepto de memoria cultural, que según él, está incorporada a las prácticas rituales, tales como fiestas, ceremonias, ritos. También se manifiesta en la monumentalidad y la conmemoración.

Para Hallbawchs: la memoria es social, la rememoración se da en procesos de interacción, que él denomina “marcos sociales de la memoria”. Entre ellos, la familia, la comunidad escolar, la profesión. Esto es, “los individuos recuerdan o recrean el pasado en el marco grupal específico y el olvido no se da si no como consecuencia del debilitamiento del marco por la desaparición del contexto vivido socialmente”, como lo aporta Alejandro Baer.

Tanto para Hallbawch como para Kansteiner, el papel de la comunicación en la memoria es fundamental. En el primer caso, la memoria comunicativa surge de la interacción social de los seres humanos, de la transmisión de relatos del pasado a través de medios. Así, es la comunicación la que forja los lazos sociales y por lo tanto la que determina la estructura de la memoria, los sentidos y los significados que se le van a dar a los recuerdos. En el segundo caso, las memorias colectivas son producto de tradiciones intelectuales y culturales que enmarcan las representaciones del pasado; son producto de las creaciones de memoria que obedecen a intereses grupales. Estas tradiciones circulan a través de productores de la memoria, que la difunden a unos consumidores de la misma, en determinado grupo social. Quienes la consumen, la usan, ignoran o transforman de acuerdo con sus intereses particulares. Así, debería ser fundamental, para estudiar la memoria, dedicar un análisis detallado a sus procesos de producción, circulación y consumo.

Jan Assman recupera la idea de memoria colectiva en Hallbawchs, pero aclara que hay dos temporalidades para entenderla, sobre todo en culturas orales (como es el caso de la indígena y campesina que estudiamos). Así, habría una temporalidad que genera un tipo de pasado más cercana al presente, que aún está en la memoria de los habitantes (y que configura un tipo de memoria que es la comunicativa y en realidad, una memoria que es compartida hasta por tres generaciones de una comunidad: la memoria colectiva) y otro tipo de pasado que es mítico, totémico (reconocido por Jan Assman como memoria cultural).

“La memoria cultural, por otro lado, sería la comunicación organizada y ceremonializada sobre el pasado, la fijación duradera de los contenidos a través de la forja cultural. Esta memoria supone un conocimiento compartido del pasado sobre el cual un grupo se crea una imagen de sí mismo y toma conciencia de su unidad o especificidad” (traducción del alemán de Alejandro Baer a los planteamientos de Hallbawchs).

 Con el contexto de este debate, y a partir de los investigadores Torres y Pachón (2003), reconocemos las memorias como: “construcciones consensuales / conflictivas de versiones sobre el pasado de un grupo social, realizadas por medio de tejidos comunicativos, con el fin de proponer o renovar comprensiones sobre sus procesos y, por tanto, actuar sobre el presente y futuro de acuerdo con las nociones que sobre estos tiempos existan en sus culturas”.

 Así, estudiar las memorias de las comunidades del sur del Tolima, aporta a la comprensión de los procesos sociales y comunicativos vividos por la comunidad, inmersa dinámicas del conflicto desde los años cincuenta del siglo XX.

 El caso de la comunidad Nasa de Gaitania y el conflicto con los campesinos

La comunidad Nasa de Gaitania está asentada en 7 veredas, con una extensión aproximada de 11 mil 200 hectáreas, y un número de habitantes cercano a las 2 mil personas agrupadas en 700 familias (cifras redondeadas, con información recogida en campo, a partir del censo indígena del 2012). Dicho territorio está localizado en el flanco oriental de la Cordillera Central, que pertenece al Macizo Colombiano, en zona amortiguadora del Parque Nacional Natural Nevado del Huila.

La memoria de la guerra en el recorrido a este territorio empieza a emerger cuando la mirada atenta ve los palimpsestos de viejos grafitis de carretera que celebran la llegada de “los héroes del valle” o de las autodefensas unidas de Colombia, AUC. Las mismas que desocupaban de viajeros los mixtos que se adentraban o salían de Planadas, en un macabro ejercicio del azar, que se combinaba con homicidios a orilla de carretera para enviar un mensaje de terror y grito de guerra a las guerrillas históricamente asentadas en la zona: “vinimos para quedarnos”.

Cuántos se quedaron? Qué memoria hay de esas incursiones y las más antiguas, aquellas que se remontan a las épocas en que en Planadas se instala un penal y crece la población de colonos que vienen primero a recolectar café, a tumbar montaña, a hacerse a un pedazo de chagra?

Para llegar a la vereda Aguablanca, en el resguardo indígena, hay que pasar frente a Marquetalia. En primer lugar, el recorrido se hace en willys, por territorio campesino. Se parte de “la isla”, cruce de caminos a orillas del río Atá y enfrente de la vereda La Palmera, sede actual del cabildo, lugar de la vida política de la comunidad. Uno de esos caminos lleva a San Miguel, tierra de asentamiento histórico campesino en tiempos de Manuel Marulanda. El otro camino lleva a Marquetalia.

Durante muchos años La Isla fue la única entrada al territorio indígena y lugar de control del territorio por parte de los actores armados, que dividieron la población en dos actores: de un lado del río los indígenas y del otro lado los campesinos.

La comunidad indígena no transitaba por esas tierras desde el año 1996, pues el territorio estaba sometido al dominio de la guerrilla de las FARC. La comunidad recuerda la forma en que fueron confinados los primeros nasas en las refriegas de Marquetalia cuando vino, en 1964, el Ejército del presidente Valencia a quemar las casas.

Al hacer memoria y recorrer el territorio, los testimonios emergen: aquí los guerrilleros detuvieron por una noche a dos miembros de la comunidad; allá en ese hueco cayó un artefacto de las FARC tirado al Ejército, que estaba del lado de acá; ese es el camino que lleva al Cauca, a Tacueyó, a Santo Domingo –donde entregó las armas el M19- pero no se puede caminar porque los soldados acampan ahí y es peligroso transitar; allá a 10 metros de la escuela cayó un misil del ejército que estaba de entrenamiento en santa María; más allá murieron 11 guerrilleros, se desprendieron los árboles y se incendió la montaña...

 Conclusiones y preguntas para el debate

Esperamos con este trabajo aportar a la comprensión de los procesos sociales en el territorio, que permitan diseñar propuestas para impulsar estrategias de comunicación que propendan por reconstruir los tejidos sociales de la comunidad de habitantes del sur del Tolima. Así mismo, el fortalecimiento del vínculo entre campesinos e indígenas, que comparten un territorio histórico que los puede enfrentar de nuevo si éste no es bien gestionado.

 Por tanto, podemos asegurar que:

  • Las dinámicas de la guerra afectaron profundamente la vida social de los indígenas y su relación con los campesinos en el sur del Tolima.
  • La población ha iniciado procesos de memoria que están en las manos de los productores de la memoria de la comunidad: se requieren mayores esfuerzos para apoyar los procesos de comunicación de la memoria, como lo plantea Kansteiner.
  • La comunicación de la memoria está amenazada, por la debilidad en la identidad cultural ancestral de la comunidad (pérdida de prácticas culturales que son en realidad prácticas de la memoria: conmemoraciones, actividades celebratorias, rituales interrumpidos por la guerra) Así, proponemos las siguientes preguntas abiertas para construir la memoria:

¿Qué versiones del pasado reciente se están construyendo en el sur del Tolima para el llamado posconflicto?

¿Borrarán los gobiernos locales todo el horror de los hechos cruentos que ayudaron a impulsar, en aras de una memoria llena de héroes uniformados blancos y de gloria militar?

¿Dónde dar cabida a la memoria silenciada de las viudas de la guerra, de los hijos de los exploradores nasa que volvieron e sus orígenes en un largo y cíclico retorno a sus ancestrales territorios?

¿Qué proyectos de futuro están construyendo los jóvenes indígenas y campesinos del sur del Tolima en medio de la des-memoria de su identidad cultural ocasionada por la guerra?

¿Cómo contamos la memoria del dolor de los miembros de la comunidad que aún esperan la reparación y el reconocimiento de sus víctimas?

Con los anteriores interrogantes, el presente trabajo deja un final abierto para continuar investigando un territorio histórico que necesita ser pensado desde la construcción de tejidos comunicativos que creen vínculos, solidaridad y convivencia pacífica, hacia el diseño de políticas culturales y comunicativas con enfoque diferencial en el contexto del posconflicto.

 

Arlovich Correa Manchola - Doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Profesor Universidad del Tolima.

 

 

Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan la posición de la Asociación Colombiana de Facultades de Humanidades y Ciencias Sociales, ni de su Consejo Directivo.

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